Vamos a hablar de un concepto tan interesante como abstracto para muchos, puesto que el desmarketing no es una estrategia de marketing que nos enseñen muy habitualmente en las escuelas. Hoy vamos a conocer qué es el desmarketing en la estrategia de marketing:

Un concepto que se utiliza con cierta frecuencia en el desarrollo de campañas y que se convierte en una herramienta ideal para situaciones concretas. Aunque no nos sea un término demasiado común, el desmarketing lo tenemos presente más de lo que creemos…

Si por algo me gusta este concepto es por su gran dosis de marketing lateral que lleva implícita en su definición. El nacimiento del desmarketing podría haber sido algo así: ¿Qué pasaría si la solución a un problema comercial fuera reducir la demanda del producto o servicio en lugar de intentar abastecer a cuanta más gente mejor? 

Sin duda, todo un gran ejemplo de “inversión” propia de la técnica creativa de marketing lateral. En fin, os cuento un poco más en qué consiste una estrategia de desmarketing:

Los primeros que acuñaron este término fueron Philip Kotler y Sidney Levy allá por los años 70 en un artículo científico publicado para la revista de Harvard, donde exponían esta denominada “artimaña comercial” que ha dado fruto a una excelente herramienta de marketing.

El desmarketing se puede diferenciar en cuatro categorías.

1. Desmarketing general: Hace referencia cuando una marca necesita restringir su propia demanda por razones socialmente evidentes, como por ejemplo, cuidar el medio ambiente o la salud de las personas. Aquí podemos observar los mensajes de bebe con moderación que lanzan las marcas de bebidas alcohólicas, por ejemplo.

2. Desmarketing selectivo: Lo identificamos cuando la marca elige a qué perfiles de público y segmentos quiere restringir la demanda. Lo podéis comprobar con el polémico spot que lanzó Loewe en Madrid hace ya un tiempo. Si no eres del pequeño porcentaje de público de Loewe no te sentirás identificado. No quieren a cualquier consumidor, quieren a su consumidor.

3. Desmarketing ostensible: Una de las que más me gusta pero también una que puede generar cierto peligro. Esta estrategia se da cuando se parece querer restringir la demanda, pero en realidad se busca potenciarla. Un ejemplo de ello fue la campaña de Navidad de las famosas muñecas Monster High, donde la compañía frenó la distribución a tiendas, generando escasez en el punto de venta, provocando la ansiedad de los padres por la compra (antes de Navidad todo el mundo tenía su muñeca en casa).

4. Desmarketing no intencional: De manera no premeditada puede ocurrir que una mala previsión haga que no se pueda satisfacer la demanda, lo que acarrea problemas con clientes y consumidores.

Lo prohibido, la escasez, la exclusión o los precios superlativos son algunas de las técnicas que están al servicio del desmarketing para generar estrategias atrevidas y provocadoras.

Una gran frase que me enamoró fue esta: Hacer marketing no es vender de todo, a todo el mundo, todo el tiempo, sino saber a quién, dónde y cuándo vender nuestros productos y servicios.

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