Somos profundamente emocionales, las personas, sí, está claro, pero no siempre lo tenemos en cuenta en marketing. Debemos de trabajar la parte más intangible de marcas y productos para poder llegar de una manera más natural a nuestros consumidores.

Eso lo conseguiremos aplicando un concepto simple, pero a la vez abstracto: La pasión. Esta emoción que se traduce en un sentimiento muy fuerte hacia una persona, objeto o incluso causa con la que tengamos cierta relación.

Cuando decimos que “una persona es apasionada por algo”, nos referimos a la afinidad de ella con alguien o algo, siendo esto un comportamiento claro y muy interesante para marketing. Fijaros en las personas que son apasionadas por algo, fijaros en lo que hacen y en lo que les mueve. Seguro sacaréis conclusiones.

En marketing, las marcas, los productos y los servicios deben acordarse de la pasión cuando desarrollen sus estrategias y los desarrollos de acciones. Conseguir una marca pasional generará vínculos cercanos con los potenciales clientes.

De hecho, la pasión podemos desgranarla desde diferentes perspectivas:

  • Desde la marca: Creando productos basados en estados comportamentales y estilos de vida se conseguirá un público microsegmentado que conseguirá usuarios leales y apasionados siempre y cuando se consiga una experiencia de cliente óptima. Esa pasión de los consumidores será el altavoz perfecto.
  • Desde los consumidores: Identificar lo que realmente apasiona a los consumidores actuales nos hará crear nuevos productos y servicios que se vean alineados con la realidad. Esto generará un estrecho lazo emocional entre marca y consumidor.

Un usuario que sea un auténtico apasionado de una marca será el representante perfecto y la publicidad más transparente. Para conseguir esa pasión primero la organización tiene que asumirla desde dentro. Desde la propia generación de marca, diseño de productos acorde a los nuevos estilos de vida y a la propia atención al cliente y experiencia del mismo.

Hoy, fui a la panadería de mi bario, y en los ojos del dependiente vi esa pasión. Siempre volveré a mi panadería, quizás me transmita ese estrecho vínculo emocional.

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