Hoy comparto este post con una persona especial. Un Guest Blogger muy especial con una afición que lo hace poseedor de un estilo de vida y valores muy interesantes para la sociedad y, por supuesto para el marketing. Jordi Iborra, nos habla sobre la figura del árbitro de fútbol:

Hola, mi nombre es Jordi y sí, soy árbitro. Quizá os preguntéis si estoy loco, y puede que lo esté, pero locamente enamorado del arbitraje y de los valores que desprende.

Os puedo decir que soy un gran afortunado por pertenecer a un desconocido colectivo en el cual, las penurias a las que nos vemos sometidos cada fin de semana quedan en un segundo plano. Pues los valores que se generan golean abrumadoramente a las desdichas ocasionadas.

Gracias a los valores obtenidos en el arbitraje los árbitros podemos aportar nuestro granito de arena a diversos sectores de la sociedad:

Tratamos con niños y adolescentes cada fin de semana, de hecho, en cierto modo, me atrevo a decir a que somos sus tutores, sí, por 90 minutos, pero sus tutores, ya que durante ese tiempo les ayudamos a que aprendan que existen unas reglas, a que no el todo vale, a respetar. Les inculcamos de manera indirecta el respeto por las reglas y la tolerancia en las personas.

Por otro lado, somos capaces de aportar cantidad de valores y experiencias en la empresa. Cada fin de semana nos encontramos con situaciones complejas a resolver, goles fantasmas, fueras de juego milimétricos, entradas agresivas, protestas ostensibles, agresiones… este tipo de acciones las tenemos que resolver en milésimas de segundo, con la única ayuda de dos compañeros con un banderín como herramienta. Bien, en estas situaciones el trabajo en equipo es total y la confianza en tus compañeros esencial.

También aprendes a gestionar estados de ánimo, a escuchar a las personas solo con el poder de tu mirada, a saber cómo actuar en función de la persona, a trabajar bajo presión. En definitiva, durante el transcurso de un partido, el árbitro es capaz de superar situaciones en las que se ve envuelto día a día en la vida laboral. ¡Y todo esto a través del fútbol!

Pasando al lado más “marketiniano”, los valores que desprende el arbitraje no deberían pasar desapercibidos en las empresas, de hecho, a los árbitros profesionales Españoles (Primera y Segunda División) los patrocina WURTH.

Podemos preguntarnos, porque una empresa como WURTH patrocina a un colectivo tan demacrado socialmente, pero la respuesta puede estar en asociar los productos de WURTH al estilo de vida de los árbitros. Es decir, los árbitros estarán para siempre, -permitirme la licencia de decir- sin arbitraje no hay fútbol, esto podríamos relacionarlo a que los productos de WURTH son duraderos. Los árbitros se adaptan a diferentes situaciones en un partido dependiendo del problema ocasionado. Los productos de WURTH abarcan gran cantidad de sectores, por tanto buscan una solución constante a cualquier situación originada. La relación de patrocinio parece evidente, pues empresas que compartan los valores del arbitraje pueden encontrar una oportunidad dentro de un mundo desconocido y desmejorado como el de los árbitros.

Además de todo lo citado, el arbitraje te conduce a llevar un estilo de vida saludable muy estricto. El deporte pasa a ser parte fundamental de tu día a día, se cuida la alimentación, se reducen los excesos, etc.

En definitiva, el arbitraje ha sido uno de los descubrimientos más maravilloso de mi vida, que recomiendo ciegamente a cualquiera que quiera llevar un estilo de vida saludable, donde el deporte sea un pilar fundamental, junto con el respeto, compañerismo y la tolerancia.

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