Business Model Navigator: 55 patrones para combinar modelos de negocio

Hoy sigo hablando de modelos de negocios y más en concreto de la metodología que ha sido desarrollada por el Dr. Oliver Gassmann, de la Universidad de St. Gallen (Suiza) y su equipo. Este método utiliza una manera de entender la creación de negocios desde 4 dimensiones clave: el quién, el qué, el cómo y el valor.

Estos elementos se representan en la base un triángulo, lo que los autores llaman: “triángulo mágico”. Desde mi punto de vista, una de las características muy interesantes de este modelo es que al reducirlo a estas 4 dimensiones, el concepto es muy sencillo de entender de y poner en práctica.

Las 4 dimensiones del “triángulo mágico” del Business Model Navigator

Quién: el modelo de negocio debe apuntar hacia un tipo de consumidor y de cliente. Pueden ser uno o varios, pero bien definidos e identificados. Por lo tanto, debe responder a la pregunta ¿quién es el cliente? 

Qué: la segunda dimensión describe qué se ofrece al cliente objetivo o, dicho de otra forma, ¿cuál es el valor para el cliente? En otras palabras, la propuesta de valor. Puede definirse como una visión holística del conjunto de productos y servicios de la empresa que proporcionan valor al cliente.

Cómo: para construir y distribuir la propuesta de valor, una empresa tiene que dominar varios procesos y actividades. Estos procesos y actividades, junto con los recursos y capacidades involucrados más la orquestación de la cadena de valor interna de la organización forman esta tercera dimensión. En definitiva, responde a la pregunta ¿cómo se crea la propuesta de valor? 

Valor: la cuarta dimensión explica por qué el modelo de negocio es económicamente viable, por lo tanto, hace referencia al modelo de ingresos. En resumen, unifica aspectos como, por ejemplo, la estructura de costes y el mecanismo de ingresos aplicado, señalando la cuestión central de cualquier empresa, esto es, ¿cómo se genera beneficio con este negocio? 

BM / Definition Magic Triangle

No siempre se requiere un modelo de negocios completamente nuevo, pero en ciertas condiciones se hace necesario innovar en alguna dimensión. Un ejemplo de esto puede ser cuando se ofrece un producto o servicio totalmente nuevo. Esto se da cuando se atienden a una necesidad o deseo completamente nuevo o se enfoca hacia un público que hasta ese momento haya estado desatendido.

La frase “no es necesario reinventar la rueda”, como descubrimos hace unos artículos atrás describe el hecho de que solo unos pocos fenómenos son realmente nuevos. Con frecuencia, las innovaciones responden a pequeñas variaciones de algo que ya existe en otra parte, en otras industrias o en otras áreas geográficas. Los autores del modelo han revisado cientos de modelos de negocio innovadores y se han encontrado con que el 90% de las innovaciones son el resultado de las recombinaciones y aprovechamiento de técnicas y tecnologías ya existentes. Solamente el 10% de los nuevos modelos de negocio son resultado de patrones de innovación absolutamente novedosos. 

Los 55 patrones del BMN

A partir de estos análisis han desarrollado una metodología basada en 55 patrones de modelos de negocio. Estos patrones se presentan en forma de cartas que permiten un espacio de juego para crear nuevos modelos de negocio combinándolas entre sí. Es un espacio donde se abre la creatividad y se pueden dar nuevos escenarios en base a 4 dimensiones.

  1. Iniciación: consiste en estudiar nuestro modelo de negocio actual y preguntarse cuál es nuestro cliente objetivo, qué le ofrecemos, cómo creamos nuestra propuesta de valor y cómo generamos ingresos. Todo modelo de negocio verdaderamente innovador debe serlo en al menos 2 de estas cuatro dimensiones fundamentales. Recuérdalo.
  2. Ideación: en esta fase analizamos nuestro modelo de negocio identificando con cuál de los 55 patrones está relacionado, para desarrollar nuestra propia innovación combinando y redefiniendo conceptos. 
  3. Integración: en esta fase debemos analizar la consistencia de nuestro negocio. 
  4. Implementación: es el momento de probar nuestra propuesta de valor en el mercado, ver si funciona realmente. 

Para terminar, las 3 estrategias que los autores del Business Model Navigator sugieren para generar ideas de nuevos modelos de negocio son las siguientes: 

Transferir: trasladar un modelo de negocio existente a un nuevo sector. Esto fue lo que hizo Nestlé al adoptar el patrón razor and blade en Nespresso. 

Combinar: esta estrategia consiste en transferir y combinar más de un patrón de modelo de negocio. Volviendo al ejemplo anterior, Nestlé utiliza tres patrones de negocio, el mencionado razor and blade, lock-in y venta directa, en Nespresso. 

Apalancar: utilizar en un nuevo segmento de producto un modelo de negocio que ya está funcionando en otro producto. Esto es lo que Nestlé ha hecho en dos segmentos, Nestlé Special. T. y Nestlé BabyNes, donde ha implantado los mismos patrones que utiliza en Nespresso. 

En la web Business Model Navigator encontrarás muchos más ejemplos y herramientas para poner en práctica este interesante modelo.

Business Navigator

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FlamAid, la granada de seguridad personal con alarma de 110 dB y GPS

Hay variables que en marketing han sido y son básicos como, por ejemplo, el precio, la calidad o la innovación. Sin embargo, en los últimos tiempos hay un valor que se ha vuelto muy relevante en la conducta del consumidor: la seguridad. No siempre se verbaliza, no siempre se menciona en las encuestas (aunque últimamente pare que sí), pero está ahí, influyendo en decisiones de compra grandes y pequeñas, conscientes e inconscientes.

Hoy compramos buscando tranquilidad, minimizando miedos. Y las marcas que entienden esto tienen una ventaja competitiva clara.

Desde el marketing sabemos que las personas no compran solo productos, compran soluciones a sus miedos, deseos y necesidades. La seguridad conecta directamente con uno de los impulsos más básicos del ser humano: protegerse a sí mismo y a los suyos. Y aquí es donde ejemplos como el que te traigo hoy, FlamAid, nos ayudan a entender cómo convertir ese insight en una propuesta de valor potente y creíble.

La seguridad como motor de la conducta del consumidor

Si observamos el contexto actual, no es difícil entender por qué la seguridad ha ganado tanto peso. Vivimos en un entorno percibido como incierto: cambios económicos, crisis sanitarias recientes, sensación de vulnerabilidad en el hogar, en el trabajo o incluso en lo digital.

Ante esta realidad, el consumidor desarrolla comportamientos muy claros:

  • Busca marcas fiables
  • Valora la prevención frente a la reacción
  • Prefiere soluciones simples que le hagan sentir preparado. Tranquilo.
  • Penaliza el riesgo, aunque sea improbable

Desde el punto de vista del marketing, esto significa que la seguridad ya no es solo un atributo funcional, sino un interruptor emocional. No se trata únicamente de “evitar un problema”, sino de ganar paz mental.

Un error común en muchas estrategias de marketing es confundir seguridad con miedo. Comunicar desde el miedo puede generar atención a corto plazo, pero raramente construye marca. De hecho, hay que ser consciente que el miedo se puede trabajar desde el punto de vista de la provocación o de la minimización del mismo. La decisión es tuya como marca.

Las personas no quieren que les recuerden constantemente lo que puede salir mal. Lo que buscan es sentir que tienen el control, que están preparados y que han tomado una buena decisión.

Aquí es donde marcas como FlamAid lo hacen bien. Su propuesta no gira alrededor del pánico a lo que pueda pasarte fuera de casa, sino alrededor de la prevención inteligente, accesible y fácil de usar. El mensaje implícito es claro: no pasa nada, estás cubierta.

Eso conecta directamente con la psicología del consumidor moderno.

FlamAid como ejemplo de propuesta de valor basada en seguridad

Entonces, ¿Flamaid vende solo un producto? Obviamente no, vende tranquilidad fuera de casa, cuando estamos solos. Y esto es clave entenderlo desde el marketing.

Cuando una persona adquiere una solución de seguridad personal, no está pensando en la ficha técnica. Está pensando en su familia, en sí misma, en su respiro, en “por si acaso”.

Desde el punto de vista de la conducta del consumidor, FlamAid activa varios resortes psicológicos muy potentes. A mi modo de ver:

  • Prevención sin complejidad
  • Sensación de protección constante
  • Responsabilidad personal
  • Cuidado del entorno más cercano

Además, el hecho de que sea una solución pensada para cualquier persona, con un sistema muy, pero que muy sencillo, elimina una de las grandes barreras de entrada: la fricción mental. Cuanto más sencilla es una solución de seguridad, más probable es que se adopte.

Cómo las marcas pueden activar la seguridad en su oferta de valor

La seguridad no es exclusiva de sectores como el hogar, la salud o la tecnología. Prácticamente cualquier marca puede trabajar este concepto si lo hace desde el ángulo correcto. De hecho, este es un caso.

Algunas claves importantes:

Primero, entender qué significa “seguridad” para tu cliente. No es lo mismo seguridad financiera, seguridad física, seguridad emocional o seguridad social. El concepto es el mismo, pero la forma de activarlo cambia.

Segundo, integrar la seguridad en el relato de marca, no solo en el producto. FlamAid no se limita a existir como objeto, sino que se posiciona como una decisión responsable, lógica y tranquila.

Tercero, comunicar desde la normalidad. La seguridad funciona mejor cuando se presenta como algo cotidiano, no como una situación extrema. “Tenerlo y no necesitarlo” es una idea mucho más poderosa que “lo necesitarás algún día”.

Cuarto, demostrar fiabilidad. En temas de seguridad, la confianza lo es todo. Diseño, lenguaje, tono, canales y experiencia deben transmitir coherencia y solidez.

La seguridad es uno de los valores más poderosos del marketing que estamos viviendo porque conecta con algo profundamente humano. No es una moda, es una respuesta lógica al entorno extraño en el que vivimos.

Marcas como FlamAid nos muestran que no hace falta ser alarmista ni complejo para trabajar este concepto. Basta con entender al consumidor, hablar su idioma y ofrecer soluciones que aporten calma.

En un mercado saturado de mensajes, la verdadera diferenciación está en hacer sentir a las personas que han tomado una buena decisión. Y pocas cosas generan más satisfacción que saber que, pase lo que pase, estás preparado. Eso es seguridad.

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FreeWater, la marca de agua sin marca que es una plataforma publicitaria

Hay algo que me gusta decir en mis clases: “las marcas competimos por llamar la atención”. Cada marca intenta gritar más fuerte que el de al lado y donde las marcas parecen estar presentes en absolutamente todo, aparece una propuesta que rompe el guión: FreeWater, un producto sin marca que vive, crece y se distribuye gracias a la publicidad que pagan otros.

Este modelo, simple en apariencia pero muy poderoso en su concepto, nos invita a repensar la forma en que consumimos y la manera en la que las marcas llegan a las personas. En este artículo de hoy vamos a explorar qué lo hace tan especial, por qué resulta atractivo para anunciantes y consumidores, y qué lecciones de marketing podemos extraer.

FreeWater (ver su web) parte de una idea tan directa como sorprendente: el agua no cuesta nada para el consumidor porque el envase está pagado por anuncios impresos. Así, cada botella o lata funciona como un pequeño soporte publicitario que llega a manos de miles de personas sin que el público final tenga que pagar por ella.

Es decir, sí, el envase se convierte en un medio, igual que un anuncio en redes sociales, una valla o un vídeo. La diferencia es que, en lugar de interrumpir la experiencia del usuario, la acompaña: beber agua es una acción cotidiana, constante y sin fricción.

Un producto sin marca presente, pero con mucho valor añadido

Lo curioso es que FreeWater no busca desarrollar una marca como podemos pensar de primeras. No invierte en construir una identidad visual compleja, ni en campañas de posicionamiento emocional. Su “marca” es precisamente ser un producto sin marca, al servicio de, valga la redundancia, las marcas que se anuncian en él.

Esta ausencia de identidad propia es, paradójicamente, su mayor identidad. FreeWater no compite con el resto de aguas del mercado; juega en otra categoría, se han inventado su propio océano azul. No intenta convencer al consumidor de que su agua sabe mejor o proviene de un manantial más puro: su argumento es que es gratis y que, además, cada unidad sirve de plataforma publicitaria.

Si lo pensamos, es una idea muy alineada con las tendencias actuales: el consumidor está cansado de la saturación publicitaria, pero no está cansado de recibir cosas útiles (y gratis). Y pocas cosas son tan útiles como una botella de agua cuando tienes sed, sí, y gratis.

Un beneficio doble: impacto social y modelo sostenible

Otro aspecto muy atractivo es que el modelo no solo favorece a las marcas y al consumidor, sino que también puede generar un impacto positivo. La marca dona una parte de los ingresos a causas sociales, lo que convierte cada botella en un pequeño gesto solidario.

Y no solo eso:

  • Los envases son más sostenibles (por ejemplo, aluminio reciclable).
  • Se reduce el incentivo a usar plástico de un solo uso comprado.
  • Se crea un ciclo donde la publicidad financia un bien esencial.

Pero, ¿qué haría interesante para una marca anunciarse en un producto de consumo gratuito? Podemos destacar 3 aspectos clave:

1. La atención está garantizada

El usuario no está haciendo scroll, no está saltando anuncios, no está pasando de largo. Está sosteniendo el envase en su mano. Esa proximidad y ese tiempo de exposición son difíciles de obtener en cualquier otro formato.

2. Un alcance físico y directo

La publicidad digital es esencial, pero cada vez es más volátil y está más competida. Muy saturada. Un anuncio en un envase gratuito llega directamente a la calle, a eventos, a universidades, a oficinas. Se mueve con la persona, viaja con ella, incluso puede aparecer en fotos o vídeos de manera natural.

3. Asociación positiva

Hay una percepción emocional interesante: cuando recibes algo gratis, la sensación hacia aquello que lo hizo posible suele ser positiva. Las marcas que se anuncian en FreeWater no interrumpen: regalan.

Una idea que abre puertas a nuevas categorías

Si una botella de agua puede financiarse por publicidad, ¿por qué no otros productos cotidianos? El modelo abre una conversación interesante:

  • Bebidas gratuitas financiadas por anuncios
  • Snacks gratuitos
  • Cuadernos o material escolar patrocinado
  • Artículos de higiene personal
  • Transporte o servicios básicos subsidiados por marcas

De hecho, varios mercados ya exploran estos conceptos. FreeWater solo es el inicio de una tendencia de productos que no dependen del consumidor, sino del valor publicitario que generan y también de la distribución.

Recuerda, FreeWater representa una idea muy poderosa: la posibilidad de que los productos esenciales no tengan que costar dinero al consumidor. La publicidad, bien utilizada, puede financiar gran parte del consumo diario sin generar saturación ni rechazo.

Para las marcas, es una oportunidad de conectar de una forma única. Para los consumidores, una manera de ahorrar y acceder a un producto básico. Y para el marketing, un recordatorio de que la innovación no siempre está en lo digital: a veces, la revolución viene en forma de una botella de agua.

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