Al ser humano nos gusta comunicarnos, expresarnos y transmitir lo que nos quema dentro. Todo eso fuego tiene que salir al exterior y expresarlo, de una manera u otra.

Desde tiempos inmemorables hemos ido buscando nuestras artimañas para transmitir nuestros pensamientos e ideas, de una manera evolutiva y cada vez más creativa si cabe.

Pintamos en paredes con sangre de animales, hicimos señales de humo, aprendimos a escribir (flipa!), y hasta se nos ocurrió un sistema muy curioso basado en sonidos. El ser humano es la polla, como diría el capo Valentí Sanjuán.

Nos gusta comunicarnos, necesitamos comunicarnos. Por eso quizás me guste tanto mi trabajo. Establecer relaciones entre personas, consumidores y marcas, a través de ésta última «invención», Internet! No sólo aquí, más bonito es cara a cara y además caer en los encantos seductores de la comunicación no verbal.

Pero las personas somos creativas, comunicativas y reivindicativas. Lo que no nos gusta nos gusta transmitirlo y en situaciones de complejidad económica y social qué mejor que utilizar el gran arma de la sociedad actual. El papel moneda. El mejor papel para expresarse.

Sí, los billetes, representan el poder, la jerarquía, la clase social, casi la línea entre vivir o morir. Ellos van de mano en mano, sintiendo sensaciones diferentes. Unas veces sus despedidas con sus progenitores son alegres, otras son dolorosas, otras caen en el olvido…

Pero sin duda, son un lienzo (no en blanco) perfecto para transmitir nuestros mensajes contra los políticos, contra el sistema, contra el mundo; pero también transmitir nuestros mensajes de amor, de motivación, de alegría…

Y hoy en día… ¡Qué mejor manera de practicar esos 140 caracteres que tanto utilizamos en el universo 2.0!

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    • Paco Lorente
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      Gracias bro! No me gustaría darle circulación al billete que me has escrito, pero sería muy egoísta quedármelo, lo tiene que ver el mundo 😉

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