En esta época tan maravillosamente atractiva que nos ha tocado vivir, vemos a diario muchos cambios alrededor de nosotros.

Cambios de formas de vivir, cambios en la manera de alimentarnos, cambios en nuestra manera de comunicarnos, cambios en nuestros estereotipos adquiridos…

CAMBIOS.

Los cambios molan, siempre que sean a mejor (aunque sean a peor debemos de sacarle su parte buena y seguir el camino que nosotros mismos marquemos), y son importantes para el desarrollo correcto de la sociedad.

La manera en la que vivimos y vemos a las demás personas también está cambiando, poco a poco, cada vez somos más tolerantes y nuestras mentes aburguesadas se están abriendo día a día.

Cambiamos muy rápidamente. Casi sin darnos cuenta. En no más de 30 años hemos cambiado muchísimo. Si creéis que no, sentaros un domingo con vuestros abuelos y/o padres y que os cuenten historias, ya veréis!

Pero todo este rollo que os estoy metiendo hoy viene por una razón, por algo que estos días navideños he ido viendo, gracias a la aportación de mis sobrinos (como muchas veces me pasa).

Es cierto que muchas marcas de ropa, el cine, la televisión, etc, ya hacen menos diferenciación entre la sexualidad de género entre un niño y una niña, el estereotipo está cambiando, eso es cierto.

Pero últimamente y aprovechando la Navidad he podido observar diferentes catálogos de tiendas y cadenas de juguetes, los cuáles todavía NO rompen con ese «rosa niña, azul niño». ¿Por qué?

Todavía podemos ver en el gran porcentaje de catálogos de juguetes (no me los he visto todos del mundo mundial, pero sí alguno que otro), que convive con nosotros esa diferenciación que marca a nuestro futuro. Juegos de niños, juegos de niñas.

Hace un tiempo escribía en el blog de Sinaia Marketing otro artículo sobre todo esto, una reflexión muy personal mía, pero que cada día se generaliza mucho más.

¿Es coherente seguir educando a nuestros futuros consumidores bajo estos estereotipos? ¿Es coherente esta segmentación de mercado?

Solo quiero que pensemos.

Pensar, nos hará cambiar. Espero que un cambio positivo.

juguetes no sexistas

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