Desde que somos pequeños tenemos un fin común a todas las demás personas, ser diferentes para sobresalir y ser elegido, o si lo miramos de otra manera: Ser diferentes para encajar.

Entre tantas personas iguales que habitan el planeta, el sentirnos diferentes, únicos, inigualables, nos dota a nivel interior de fortaleza y creemos que el resto nos ve de manera especial, diferente, como la opción única dentro de mi especie.

En las marcas pasa exactamente igual. Cómo iba a ser de diferente manera si las marcas las creamos nosotros, las personas!! En un universo de marcas tan competitivo y apretado, conseguir una marca diferente al resto de las demás, diferentes al resto de su competencia, hará de esa marca algo especial. Que el consumidor la elija o no cuando llegue el momento de la verdad, es otra cosa, pero será diferente, tendrá unos atributos únicos.

Y en eso llevamos ya algunos años cuando trabajamos con empresas, organizaciones, marcas…, conseguir que sus productos o servicios sean diferentes respecto al resto del mercado.

Mirad como esta eterna lucha por la diferenciación coge tal fuerza que hasta en los productos más básicos que encontremos en el lineal de un supermercado también sucede. Y me quiero referir en estas líneas al agua.

El agua, para muchos de nosotros es un bien universal y que debería de estar al alcance de todos de manera equitativa y sin fronteras (cosa que no es, y que algunos se niegan repetidamente, pero eso es otro asunto). Pero observar:

Si hacemos una búsqueda de marcas, en el producto más básico que existe, encontramos esa eterna lucha por la diferenciación. Cada una, posicionada en un valor diferente:

  • Bezoya: La marca de agua ideal para los que quieren cuidar su cuerpo al máximo. La que cuida de tus riñones 😉
  • Solan de Cabras: Glamour, azul, el agua que históricamente ha sido de otro escalón de la sociedad, pero está al alcance de todos.
  • Font Vella: El agua saludable y con sus recientes campañas en pro de la mujer y la movilidad se puede observar su posicionamiento deseado.
  • Agua 420: Agua volcánica extraída de las lluvias en el volcán Tai Napu. Las burbujas que contienen son naturales. Posicionamiento diferenciado, ¿no?
  • Cualquier agua marca blanca o marca distribuidor: Agua a precio muy ajustado y que satisface la necesidad del momento por hidratarse.

¿Veis? Un pequeño abanico de marcas, de las muchas que hay en el mercado, que compiten con un producto básico y que su eterna lucha por la diferenciación las hace trabajar la creatividad al límite.

Qué bonita es esta lucha, ojalá no termine nuca y las marcas busquen esa diferenciación eterna!

Foto: layout.la

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