La Generación Z y Millennials transforman la banca: conveniencia, rapidez y digital

Un nuevo estudio de SAMY Alliance, la agencia global de marketing con ADN social-first especializada en servicios integrales de comunicación, marketing digital y social media, titulado “Millennials & Gen Z: El Futuro de la Banca y las Finanzas” explora cómo las generaciones más jóvenes están reconfigurando el sector financiero. A través de un exhaustivo Social Listening y análisis de tendencias, el informe destaca las áreas clave que las marcas de la industria bancaria deben tener en cuenta para conectarse eficazmente con esta audiencia. 

  • +40% de los jóvenes priorizan la conveniencia y la rapidez.
  • 9 de cada 10 prefiere procesos de préstamo totalmente digitales.
  • 73% dice que la experiencia del cliente juega un rol clave en la definición de su marca favorita. 

Los Millennials y los Gen Z enfrentan importantes retos económicos, como la disminución progresiva del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida, lo que afecta directamente su relación con el dinero. En América Latina, los jóvenes ganan, en promedio, entre un 12 y un 20% menos que las generaciones anteriores de hace 30 años, y deben destinar entre el 40 y 50% de sus ingresos a cubrir el alquiler.

Comprar la primera vivienda es un desafío aún mayor para esta generación: a nivel global, los Millennials pagan un 39% más que los Baby Boomers en los años 80, y los que acceden terminan destinando hasta el 60% de sus ingresos mensuales en pagar hipotecas. En este contexto, las finanzas personales son una fuente de ansiedad, inseguridad, e incertidumbre. El estudio demuestra que el 86% de los jóvenes con problemas de salud mental afirman que su situación financiera empeora su estado emocional, lo que subraya la necesidad de que los bancos adopten un enfoque más empático para construir relaciones a largo plazo con esta generación. 

Elevar los niveles de satisfacción, un desafío para los bancos

Los niveles de satisfacción de la industria bancaria son históricamente bajos a nivel mundial. Sólo 6 de cada 19 bancos alcanzó un NPS mayor a 50 en 2023. Según el estudio, algunas de las variables que generan esta insatisfacción son la falta de experiencias personalizadas, la complejidad inherente de los productos financieros y la baja calidad de atención al cliente.

La usabilidad es otro aspecto clave al momento de elegir una institución financiera. Menos de la mitad de los Gen-Z y Millenials usan la misma institución que sus padres, y más del 40% priorizan la conveniencia y la rapidez a la hora de elegir servicios bancarios. De manera similar, 9 de cada 10 jóvenes prefiere procesos de préstamo totalmente digitales y 73% dice que la experiencia del cliente juega un rol significativo en la definición de su marca favorita. 

La oportunidad para las marcas financieras

Ante este panorama de insatisfacción, las instituciones financieras tienen una clara oportunidad para mejorar su relación con las generaciones más jóvenes:

  1. Propuestas digitales para clientes digitales: los jóvenes necesitan dinámicas que se ajusten a su estilo de vida, siempre en movimiento. Ellos priorizan el acceso digital, el soporte directo en mobile y los asistentes virtuales. 
  2. La educación financiera y la empatía como herramientas para generar relaciones más cercanas: los jóvenes necesitan más y mejores herramientas para sentirse seguros al momento de tomar decisiones financieras, sobre todo en relación al crédito y las inversiones. Muchos recurren a Internet para conseguir más información: 23% de los inversores jóvenes sigue a influencers financieros y, en TikTok, “Cómo invertir” tiene más de 41.2 millones de videos. Las instituciones tienen la posibilidad de construir en este espacio y convertirse no sólo en puntos de referencia sino también en socios empáticos que acompañan a los jóvenes en su bienestar financiero. 
  3. Ser un aliado que los ayuda a crecer financieramente: La Generación Z tiene un 45% más de probabilidades de comenzar a invertir a los 21 años que los Millennials y entre dos a cuatro veces más probabilidades que la Generación X y los Baby Boomers. Sin embargo, sólo el 11% tiene suficientes ahorros para cubrir sus costos de vida por más de un año sin ingresos regulares, y el 48% no puede cubrir gastos por más de dos meses. Esta realidad los enfrenta a la necesidad de construir una vida financiera saludable a largo plazo, incluyendo tópicos como los ahorros, las inversiones y hasta la planificación para su retiro. Desde enseñarles el poder el interés compuesto y la importancia de la diversificación de riesgos a ofrecerles productos que les hagan rendir más su dinero, la instituciones que logren posicionarse como aliados para cumplir sus objetivos ganarán en lealtad de los clientes. Entender y anticiparse a sus necesidades es crucial para establecer relaciones duraderas y generar confianza. 

Para este estudio, se analizaron más 39 millones de conversaciones en redes sociales, más de 40 fuentes externas y se realizaron entrevistas a representantes y consultores de jugadores líderes del sistema bancario. ¿Qué conclusiones sacas de ello?

Foto de Eduardo Soares en Unsplash

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FreeWater, la marca de agua sin marca que es una plataforma publicitaria

Hay algo que me gusta decir en mis clases: “las marcas competimos por llamar la atención”. Cada marca intenta gritar más fuerte que el de al lado y donde las marcas parecen estar presentes en absolutamente todo, aparece una propuesta que rompe el guión: FreeWater, un producto sin marca que vive, crece y se distribuye gracias a la publicidad que pagan otros.

Este modelo, simple en apariencia pero muy poderoso en su concepto, nos invita a repensar la forma en que consumimos y la manera en la que las marcas llegan a las personas. En este artículo de hoy vamos a explorar qué lo hace tan especial, por qué resulta atractivo para anunciantes y consumidores, y qué lecciones de marketing podemos extraer.

FreeWater (ver su web) parte de una idea tan directa como sorprendente: el agua no cuesta nada para el consumidor porque el envase está pagado por anuncios impresos. Así, cada botella o lata funciona como un pequeño soporte publicitario que llega a manos de miles de personas sin que el público final tenga que pagar por ella.

Es decir, sí, el envase se convierte en un medio, igual que un anuncio en redes sociales, una valla o un vídeo. La diferencia es que, en lugar de interrumpir la experiencia del usuario, la acompaña: beber agua es una acción cotidiana, constante y sin fricción.

Un producto sin marca presente, pero con mucho valor añadido

Lo curioso es que FreeWater no busca desarrollar una marca como podemos pensar de primeras. No invierte en construir una identidad visual compleja, ni en campañas de posicionamiento emocional. Su “marca” es precisamente ser un producto sin marca, al servicio de, valga la redundancia, las marcas que se anuncian en él.

Esta ausencia de identidad propia es, paradójicamente, su mayor identidad. FreeWater no compite con el resto de aguas del mercado; juega en otra categoría, se han inventado su propio océano azul. No intenta convencer al consumidor de que su agua sabe mejor o proviene de un manantial más puro: su argumento es que es gratis y que, además, cada unidad sirve de plataforma publicitaria.

Si lo pensamos, es una idea muy alineada con las tendencias actuales: el consumidor está cansado de la saturación publicitaria, pero no está cansado de recibir cosas útiles (y gratis). Y pocas cosas son tan útiles como una botella de agua cuando tienes sed, sí, y gratis.

Un beneficio doble: impacto social y modelo sostenible

Otro aspecto muy atractivo es que el modelo no solo favorece a las marcas y al consumidor, sino que también puede generar un impacto positivo. La marca dona una parte de los ingresos a causas sociales, lo que convierte cada botella en un pequeño gesto solidario.

Y no solo eso:

  • Los envases son más sostenibles (por ejemplo, aluminio reciclable).
  • Se reduce el incentivo a usar plástico de un solo uso comprado.
  • Se crea un ciclo donde la publicidad financia un bien esencial.

Pero, ¿qué haría interesante para una marca anunciarse en un producto de consumo gratuito? Podemos destacar 3 aspectos clave:

1. La atención está garantizada

El usuario no está haciendo scroll, no está saltando anuncios, no está pasando de largo. Está sosteniendo el envase en su mano. Esa proximidad y ese tiempo de exposición son difíciles de obtener en cualquier otro formato.

2. Un alcance físico y directo

La publicidad digital es esencial, pero cada vez es más volátil y está más competida. Muy saturada. Un anuncio en un envase gratuito llega directamente a la calle, a eventos, a universidades, a oficinas. Se mueve con la persona, viaja con ella, incluso puede aparecer en fotos o vídeos de manera natural.

3. Asociación positiva

Hay una percepción emocional interesante: cuando recibes algo gratis, la sensación hacia aquello que lo hizo posible suele ser positiva. Las marcas que se anuncian en FreeWater no interrumpen: regalan.

Una idea que abre puertas a nuevas categorías

Si una botella de agua puede financiarse por publicidad, ¿por qué no otros productos cotidianos? El modelo abre una conversación interesante:

  • Bebidas gratuitas financiadas por anuncios
  • Snacks gratuitos
  • Cuadernos o material escolar patrocinado
  • Artículos de higiene personal
  • Transporte o servicios básicos subsidiados por marcas

De hecho, varios mercados ya exploran estos conceptos. FreeWater solo es el inicio de una tendencia de productos que no dependen del consumidor, sino del valor publicitario que generan y también de la distribución.

Recuerda, FreeWater representa una idea muy poderosa: la posibilidad de que los productos esenciales no tengan que costar dinero al consumidor. La publicidad, bien utilizada, puede financiar gran parte del consumo diario sin generar saturación ni rechazo.

Para las marcas, es una oportunidad de conectar de una forma única. Para los consumidores, una manera de ahorrar y acceder a un producto básico. Y para el marketing, un recordatorio de que la innovación no siempre está en lo digital: a veces, la revolución viene en forma de una botella de agua.

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El boom de la música en lenguas cooficiales: de lo local a llenar estadios

En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno muy potente en la escena musical española: la música en catalán, euskera, valenciano y gallego ya no es un nicho, sino una auténtica tendencia mainstream. Hace unos días leía la noticia de que bandas y artistas que cantan en estas lenguas están llenando estadios, agotando entradas y conquistando a públicos de toda España. Vivimos en un “boom lingüístico” que se ha convertido también en una estrategia cultural y de marketing con mucho peso.

¿Por qué crece la música en lenguas cooficiales?

Parte de este auge se explica por un renovado interés en las raíces culturales y lingüísticas. En un mundo cada vez más globalizado, muchas personas conectan con aquello que les representa localmente. Al mismo tiempo, los promotores y agentes musicales están aprovechando esa autenticidad para diferenciar sus festivales y propuestas.

Las cifras lo corroboran: la industria de la música en directo en Cataluña, por ejemplo, ha crecido de forma notable. Según datos del sector, el mercado catalán del directo generó 242 millones de euros en 2024, un 21 % más que el año anterior. Aunque algunos analistas alertan que la proporción de música estrictamente en catalán en festivales todavía no ha crecido al mismo ritmo que el mercado global, el interés por los artistas que provienen del ámbito catalanohablante se ha disparado.

Estos son los artistas que lideran la revolución lingüística

Algunos grupos están liderando este cambio con fuerza, demostrando que la lengua no separa, sino que une:

  • Oques Grasses (catalán): Esta banda catalana ha alcanzado un estatus casi mítico. Recientemente anunciaron cuatro conciertos de despedida en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona, con 220.000 entradas agotadas. Su éxito es tan grande que se les compara con artistas internacionales como Coldplay y Bruce Springsteen.
  • ZETAK (euskera): Liderado por Pello Reparaz, este proyecto de pop electrónico en euskera ha sido una revolución. Su último gran hito: agotaron las 40.000 entradas de San Mamés (Bilbao) en unas pocas horas, para un show en euskera. Incluso anunciaron una segunda fecha en el mismo estadio, algo sin precedentes para un grupo en euskera. Su espectáculo, “Mitoaroa”, combina música con escenografía teatral, mitología vasca y producción ambiciosa.
  • En Tol Sarmiento – ETS (euskera): Este grupo, formado por amigos de un pueblo pequeño, lleva años haciendo música en euskera. Su éxito ha sido tan grande que llenan pabellones: han vendido 45.000 entradas en el Bizkaia Arena y agotaron también mil entradas para su concierto en el Movistar Arena de Madrid con mucha antelación.
  • La Fúmiga (valenciano): Banda valenciana que mezcla viento y percusión al estilo de las “brass bands”, con canciones en valenciano. Su propuesta es energética, muy vinculada con festivales y con una base de fans fiel que reivindica la cultura valenciana a través de la música.
  • Obrint Pas (valenciano): Un clásico con historia: mezcla rock, ska, reggae y folk, con letras en valenciano y un claro mensaje social y de reivindicación cultural.
  • Tanxugueiras (gallego): Aunque no han sido mencionadas en los datos concretos de venta de estadios recientes, son uno de los grupos más representativos de la música en gallego. Su fusión de tradición (pandereta, canto) con ritmos modernos las ha convertido en embajadoras de la cultura gallega contemporánea.

Desde un punto de vista de marketing cultural (cuidado con este concepto tan potente), la explosión de estas bandas representa una estrategia poderosa: conectar con un público que busca algo más que entretenimiento, busca sentido de pertenencia. Estas son algunas de las razones por las que los promotores se están volcando en este tipo de proyectos:

  • Autenticidad y diferenciación: En un mercado saturado, lo local importa. Las bandas que cantan en lenguas cooficiales aportan una identidad única que no solo les distingue, sino que genera orgullo entre su comunidad.
  • Experiencia inmersiva: Espectáculos como los de Zetak son experiencias teatralizadas que combinan música, lenguaje, historia y escenografía inmersiva (por ejemplo, “Mitoaroa” usa elementos de mitología vasca). Esto permite justificar precios más altos y crear eventos memorables.
  • Viralidad cultural: Las lenguas minoritarias generan un factor de curiosidad. YouTube, redes sociales y plataformas de streaming ayudan a que estos artistas tengan alcance nacional — incluso internacional — más allá de su público local.
  • Mercado joven y comprometido: Muchos seguidores de estos grupos son jóvenes interesados en reivindicaciones culturales, sociales y lingüísticas. No solo van a los conciertos: consumen su merch, comparten en redes, crean comunidad.

La música en catalán, euskera, valenciano y gallego… ¿moda pasajera?

El crecimiento de la música en catalán, euskera, valenciano y gallego no es una moda pasajera: es un movimiento que combina identidad cultural, propuesta artística y estrategia de marketing sólida. Grupos como Oques Grasses, ZETAK, ETS, La Fúmiga, Obrint Pas o Tanxugueiras demuestran que es posible llenar estadios, generar comunidad y tener éxito comercial sin renunciar a la lengua propia.

Para marcas, sellos y promotores, este es un terreno fértil: apoyar esta escena no es solo una apuesta estética o ideológica, es una vía para conectar con un público comprometido y participar en una narrativa cultural poderosa. En un momento donde lo “auténtico” es cada vez más valorado, la música en lenguas cooficiales ha pasado de la periferia al centro del escenario.

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