Nadie tiene siempre las mejores ideas. Esto es así, quieras o no, no siempre vas a tener el día más lúcido de todos tus tiempos y mediante un estado de magia absoluta sacarás la mejor idea, la mejor campaña, o la mejor creatividad. Olvídate.

Ni nadie, ni siempre, vamos a ser los que tengamos los mejores resultados como creativos. Pero sí, que al igual que cualquier otra técnica, si ejercitamos a menudo y vamos esforzándonos en mejorar, los buenos resultados se harán más constantes en el tiempo.

Si queremos ser creativos y tener ideas diferentes al resto, que tengan repercusión, deberemos de ser esos personajes que pensemos cosas diferentes de lo que todos vemos. Es decir, debemos de pensar cosas diferentes a lo que todo el mundo ve. Capturar los insights que hay en el entorno y darle ese «Eureca!!» que no todo el mundo es capaz de distinguir.

Diferenciarse, ser diferente (que no es lo mismo), tener una mente que piense más allá, nos hará tener ideas nuevas y que no se alineen con las del resto.

Bajo mi punto de vista y experiencia, no es del todo positivo especializarse en un mismo sector, puesto que nuestra creatividad con el tiempo llegará a tocar un límite intangible que no nos dejará avanzar más, o si lo hace, será muy poco a poco.

Si estamos especializados en un mismo ámbito, llegará un momento en que no podremos ser más creativos, nuestro cerebro estará repleto y ocupado en un mismo núcleo de aspectos y no será capaz de obtener suficientes inputs nuevos, frescos y diferentes para crear ideas puramente creativas.

La ventaja de tener una experiencia multisectorial reside en poder aplicar todo lo que nuestra mente ha adquirido de los diferentes espacios y entornos en los que se ha desenvuelto. Coger elementos que aparentemente no tengan relación y convertirlos en piezas claves en otros sectores totalmente independientes. Ahí está la belleza de la creatividad.

Pero siempre, cuando trabajemos ideas creativas, no nos olvidemos de estructurar en estos tres sencillos pasos que te ayudarán a llegar a un buen resultado:

1. Generar la idea (mediante técnicas creativas)

2. Analizar la idea (llévala a tu sector, a tus consumidores, clientes… puede ser válida?)

3. Vender la idea (te la tienen que comprar! No la cuentes, véndela!)

La creatividad hay que trabajarla, no dejarla dormir, aunque os quiero dejar una pregunta antes de terminar:

¿Os habéis dado cuenta que muchas veces nos brotan geniales ideas mientras estamos en periodos descanso o somnolencia? Mirad a Newton y su manzana…

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