Después de conocer el vino que se hace mayor debajo del mar, hoy os traigo un concepto totalmente diferente, pero con ciertas peculiaridades que lo asemejan con el que vimos en el anterior post. Una bodega, que técnicamente funciona como tal, pero que no lo es de un modo tradicional.

Digo que el post sobre Vina Maris y éste se asemejan porque tienen relación con el maravilloso mundo del vino y porque sin duda, han trabajado una creatividad muy arriesgada y sorprendente. Aquí no se trabaja un producto, se trabaja un servicio.

Me encanta porque la gran mayoría de veces hablamos de productos y dejamos a los servicios en un segundo planto, pero recordad que los servicios son los productos intangibles y que tienen una gran oportunidad frente a los consumidores.

Phenol55 lo tiene claro, y ha decidido cambiar el enfoque de una bodega tradicional. Esta bodega actúa como “vientre de alquiler” para que sus clientes puedan dejar sus botellas de vino allí y que la bodega se ocupe de guardarlos, cuidarlos y madurarlos con las condiciones óptimas que cada vino necesite. Ellos no producen vino, crían los vinos de sus clientes particulares.

Una Inversión y Sustitución en toda regla. Esas dos técnicas de Marketing Lateral que ya hemos hablado alguna vez en este blog, ¿recordáis?

Un servicio exclusivo, novedoso, creativo y acorde a las nuevas necesidades de las personas. Hace unas semanas hablábamos de la tendencia handmade, y esta bodega camina hacia satisfacer a este tipo de consumidores que quieren ser partícipes de la evolución de un producto, de un producto con tanta magia como es un vino.

Esta bodega proporciona el espacio y la mano de obra, ofreciendo al cliente en todo momento el estado actualizado de sus vinos a través de una aplicación móvil. Seguridad y garantía, además de poder retirar sus botellas cuando lo deseen. Enhorabuena a estos emprendedores por esta iniciativa que seguro hará las delicias de muchos amantes del vino.

phenoll55-bodega-alquiler

Foto: phenoll55.com

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