Desde siempre hemos querido sentirnos parte de un grupo, sentirnos arropados, quizás potenciado por ese vínculo que necesitamos las personas y que nos hace ser humanos, y digo quizás porque no lo se con certeza.

En marketing hoy hablamos de sensaciones, de emociones, de conectividad, de cambios y de muchos conceptos, que no siendo nuevos, están en la calle y que obviamente debemos de considerar en nuestras planes estratégicos.

Siempre hemos querido formar parte de algo. Ya desde pequeños no hemos querido nunca estar fuera del grupo, incluso hacemos cosas que después nos arrepentimos de hacerlas, pero las hacemos para ser uno más del grupo. Más adelante, cuando nos hacemos mayores y el tiempo pasa, de la misma manera nos queremos sentir siempre “dentro” y estar integrados.

Las marcas son un ejemplo de ello y de cómo tienen el poder de trabajar este tipo de conceptos en su definición estratégica y en su posterior comunicación. Si una marca consigue que sus consumidores tengan ese sentido de pertenencia hacia ella, tendrán conseguido un gran reto de hoy. La fidelización.

Sentirnos pertenecientes a algo nos hace sentirnos seguros y valorados, nos hace relacionarnos con personas con intereses y valores semejantes y las relaciones sociales son más placenteras. Una marca debe arropar a sus consumidores en un mismo círculo donde estén estrechamente conectados por sus emociones y sentimientos.

Si aún no te has convencido, piensa en algún ejemplo claro. Piensa en el mundo del fútbol, ¿hay sentido de pertenencia en el fútbol? Sí, a niveles desorbitados, y que aúnan pasiones para toda la vida. ¿Alguien sabe de algún aficionado que haya cambiado de equipo a lo largo de su vida? Pues eso.

Eso sí, si somos capaces de trabajar este tipo de metodologías, debemos de saber que cuando seamos buenos, el sentido de pertenencia nos hará crecer, pero cuidado, cuando lo hagamos mal, el sentido de pertenencia de nuestros consumidores nos puede hacer daño. (Al igual que en el fútbol, hoy te quiero, pero mañana como pierdas, te puedo odiar).

Y para terminar, pensad el papel que juega en todo esto el ego. De eso hablaremos más adelante.

Animaros a practicarlo y contadme!!

Foto: sevilla.abc.es

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