Sigue este esquema para tu plan de marketing: objetivos, estrategia y acciones

El plan de marketing es la herramienta fundamental para cualquier marca que busque ordenar su planteamiento estratégico. Se trata de trazar los pasos y la argumentación para lograr tener mayor y mejor presencia en el mercado y, sobre todo, lograr lo objetivos fijados. El esquema de un plan de marketing nos refleja las instrucciones para dar los pasos concretos desde la investigación hasta el desarrollo de las acciones necesarias.

En este post os quiero compartir mi visión sobre el plan de marketing y dejaros un esquema para su aplicación con algunas de las herramientas que yo utilizo.

Hay algo especialmente importante y que nunca debes olvidar. A menudo veo como la organización del plan de marketing no es todo lo rigurosa que debiera, por eso ten siempre en tu cabeza este orden: objetivos, estrategia y acciones.

Aunque hay mucho más y lo vemos a continuación, siempre se fiel a ese esquema. Nunca te saltes nada.

El esquema del plan de marketing

Vamos a ver como existen tres grandes grupos de actividades, las cuáles arrancan desde la investigación, pasando por la identificación de insights, diagnóstico, objetivos, estrategias y acciones.

1. Análisis de situación

Es el primer paso para la creación de un plan de marketing. Esto implica tanto investigar el mercado como la propia marca, en lo que denominamos como análisis externo e interno. Aquí vamos a determinar variables importantes que tras ser trabajadas bajo las herramientas PESTEL, DAFO y CAME nos darán información relevante ya filtrada.

Un punto relevante a tener en cuenta es la participación de los diferentes stakeholders. Debemos de tenerlos en cuenta y tomar su opinión. Para ello, llevar a cabo investigación cuantitativa en base a cuestionarios y cualitativas en función de Focus Group nos dará información importante de clientes, proveedores, colaboradores, etc.

Este análisis también implica el estudio de la competencia. Tanto directa como indirecta. De ella aprenderemos qué se hace, cuáles son los enfoques y dónde encontramos los huecos de mercados relevantes para nosotros. Existen herramientas como los mapas de posicionamiento o los ecualizadores de marca que te ofrecen una fotografía visual del momento actual y del movimiento que puedes hacer de manera deseada. Algo muy importante aquí es que siempre identifiques las mismas variables para cada competidor, de esa manera podrás comparar en las mismas condiciones y obtendrás resultados coherentes.

En base al análisis y la investigación y a sus principales datos debemos de encontrar los insights clave para nuestro proyecto. Éstos nos darán las primeras líneas de pensamiento y el esbozo de las oportunidades a seguir evolucionando.

2. Diagnóstico

Este diagnóstico nos servirá de filtrado y punto de control entre la fase de investigación y las siguientes fases de construcción estratégica, como la siguiente y posterior fijación de objetivos.

3. Fijación de objetivos

Los objetivos pueden clasificarse en cuantitativos y cualitativos. Incrementar ventas, número de suscriptores, visitas web… para los primeros, o notoriedad de marca, reconocimiento o posicionamiento en los segundos. Sea como sea, deben atender a principios como los objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales).

Por otro lado, las nuevas formas de pensar nos llevan a utilizar metodologías más novedosas y efectivas como son los OKR que te cuento en este otro post.

4. Público objetivo

Es una de las tareas más delicadas e importantes a la vez. La definición de nuestro público objetivo o target es fundamental para estar alineado hacia el éxito. Dependiendo de nuestras características propias de marca y marketing mix, debemos analizar y construir nuestros buyers persona clave.

Ya sabes, la segmentación clásica nos ayuda, pero ahora también es fundamental guiarnos de los diferentes estilos de vida que fluyen en el entorno y nos ayudan a la micro-segmentación.

5. Estrategia

Una parte fundamental y que a menudo se disuelve entre los objetivos y las propias acciones. Es lógico, puesto que las acciones son lo tangible y las estrategias nos dejan un plano mucho más abstracto e intangible, pero indudablemente importante.

Las estrategias deben ser coherentes con el diagnóstico obtenido de todo el análisis e investigación llevada a cabo. También, obvio, deben estar alineadas con los objetivos establecidos y el público determinado en las etapas anteriores.

Podemos establecer diferentes tipologías de estrategias en nuestro plan de marketing. Desde las estrategias publicitarias, de comunicación, relaciones públicas, contenido, influencers, posicionamiento, etc., pero siempre te ayudarán mucho las estrategias basadas en estados emocionales. Conectarás de mejor manera con la persona.

6. Acciones

Ahora es el turno de pensar en las acciones. Como digo, son la parte más tangible y la que se ocupa de la pura operativa. Una vez establecida la estrategia a seguir, toca fijar las actividades que ayudarán y serán responsables de conseguir finalmente los objetivos y, por consiguiente, el éxito del plan de marketing.

Las acciones responderán a cada estrategia, pero ejemplo de ellas son campañas de marketing de afiliación, publicidad en prensa, radio, tv o redes sociales, eventos de presentación de producto, demostraciones gratuitas, webinars, etc.

7. Presupuesto, calendario y medición

Por último, nunca te olvides de fijar un presupuesto para todas esas acciones, un timing donde se trabaje bajo un calendario de actividades que fijen el antes, durante y después, y por supuesto la medición. Cuando se trabajan con los nombrados OKR’s esta medición va implícita en su planteamiento.

En definitiva, un plan de marketing es mucho más que una acción concreta, es una guía que te ayuda a situarte en el entorno y a conseguir tus metas. Recuérdalo siempre, lo esencial es la secuencia objetivos, estrategia y acciones.

Photo credit: William Kesling for Focus Lab

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FreeWater, la marca de agua sin marca que es una plataforma publicitaria

Hay algo que me gusta decir en mis clases: “las marcas competimos por llamar la atención”. Cada marca intenta gritar más fuerte que el de al lado y donde las marcas parecen estar presentes en absolutamente todo, aparece una propuesta que rompe el guión: FreeWater, un producto sin marca que vive, crece y se distribuye gracias a la publicidad que pagan otros.

Este modelo, simple en apariencia pero muy poderoso en su concepto, nos invita a repensar la forma en que consumimos y la manera en la que las marcas llegan a las personas. En este artículo de hoy vamos a explorar qué lo hace tan especial, por qué resulta atractivo para anunciantes y consumidores, y qué lecciones de marketing podemos extraer.

FreeWater (ver su web) parte de una idea tan directa como sorprendente: el agua no cuesta nada para el consumidor porque el envase está pagado por anuncios impresos. Así, cada botella o lata funciona como un pequeño soporte publicitario que llega a manos de miles de personas sin que el público final tenga que pagar por ella.

Es decir, sí, el envase se convierte en un medio, igual que un anuncio en redes sociales, una valla o un vídeo. La diferencia es que, en lugar de interrumpir la experiencia del usuario, la acompaña: beber agua es una acción cotidiana, constante y sin fricción.

Un producto sin marca presente, pero con mucho valor añadido

Lo curioso es que FreeWater no busca desarrollar una marca como podemos pensar de primeras. No invierte en construir una identidad visual compleja, ni en campañas de posicionamiento emocional. Su “marca” es precisamente ser un producto sin marca, al servicio de, valga la redundancia, las marcas que se anuncian en él.

Esta ausencia de identidad propia es, paradójicamente, su mayor identidad. FreeWater no compite con el resto de aguas del mercado; juega en otra categoría, se han inventado su propio océano azul. No intenta convencer al consumidor de que su agua sabe mejor o proviene de un manantial más puro: su argumento es que es gratis y que, además, cada unidad sirve de plataforma publicitaria.

Si lo pensamos, es una idea muy alineada con las tendencias actuales: el consumidor está cansado de la saturación publicitaria, pero no está cansado de recibir cosas útiles (y gratis). Y pocas cosas son tan útiles como una botella de agua cuando tienes sed, sí, y gratis.

Un beneficio doble: impacto social y modelo sostenible

Otro aspecto muy atractivo es que el modelo no solo favorece a las marcas y al consumidor, sino que también puede generar un impacto positivo. La marca dona una parte de los ingresos a causas sociales, lo que convierte cada botella en un pequeño gesto solidario.

Y no solo eso:

  • Los envases son más sostenibles (por ejemplo, aluminio reciclable).
  • Se reduce el incentivo a usar plástico de un solo uso comprado.
  • Se crea un ciclo donde la publicidad financia un bien esencial.

Pero, ¿qué haría interesante para una marca anunciarse en un producto de consumo gratuito? Podemos destacar 3 aspectos clave:

1. La atención está garantizada

El usuario no está haciendo scroll, no está saltando anuncios, no está pasando de largo. Está sosteniendo el envase en su mano. Esa proximidad y ese tiempo de exposición son difíciles de obtener en cualquier otro formato.

2. Un alcance físico y directo

La publicidad digital es esencial, pero cada vez es más volátil y está más competida. Muy saturada. Un anuncio en un envase gratuito llega directamente a la calle, a eventos, a universidades, a oficinas. Se mueve con la persona, viaja con ella, incluso puede aparecer en fotos o vídeos de manera natural.

3. Asociación positiva

Hay una percepción emocional interesante: cuando recibes algo gratis, la sensación hacia aquello que lo hizo posible suele ser positiva. Las marcas que se anuncian en FreeWater no interrumpen: regalan.

Una idea que abre puertas a nuevas categorías

Si una botella de agua puede financiarse por publicidad, ¿por qué no otros productos cotidianos? El modelo abre una conversación interesante:

  • Bebidas gratuitas financiadas por anuncios
  • Snacks gratuitos
  • Cuadernos o material escolar patrocinado
  • Artículos de higiene personal
  • Transporte o servicios básicos subsidiados por marcas

De hecho, varios mercados ya exploran estos conceptos. FreeWater solo es el inicio de una tendencia de productos que no dependen del consumidor, sino del valor publicitario que generan y también de la distribución.

Recuerda, FreeWater representa una idea muy poderosa: la posibilidad de que los productos esenciales no tengan que costar dinero al consumidor. La publicidad, bien utilizada, puede financiar gran parte del consumo diario sin generar saturación ni rechazo.

Para las marcas, es una oportunidad de conectar de una forma única. Para los consumidores, una manera de ahorrar y acceder a un producto básico. Y para el marketing, un recordatorio de que la innovación no siempre está en lo digital: a veces, la revolución viene en forma de una botella de agua.

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El boom de la música en lenguas cooficiales: de lo local a llenar estadios

En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno muy potente en la escena musical española: la música en catalán, euskera, valenciano y gallego ya no es un nicho, sino una auténtica tendencia mainstream. Hace unos días leía la noticia de que bandas y artistas que cantan en estas lenguas están llenando estadios, agotando entradas y conquistando a públicos de toda España. Vivimos en un “boom lingüístico” que se ha convertido también en una estrategia cultural y de marketing con mucho peso.

¿Por qué crece la música en lenguas cooficiales?

Parte de este auge se explica por un renovado interés en las raíces culturales y lingüísticas. En un mundo cada vez más globalizado, muchas personas conectan con aquello que les representa localmente. Al mismo tiempo, los promotores y agentes musicales están aprovechando esa autenticidad para diferenciar sus festivales y propuestas.

Las cifras lo corroboran: la industria de la música en directo en Cataluña, por ejemplo, ha crecido de forma notable. Según datos del sector, el mercado catalán del directo generó 242 millones de euros en 2024, un 21 % más que el año anterior. Aunque algunos analistas alertan que la proporción de música estrictamente en catalán en festivales todavía no ha crecido al mismo ritmo que el mercado global, el interés por los artistas que provienen del ámbito catalanohablante se ha disparado.

Estos son los artistas que lideran la revolución lingüística

Algunos grupos están liderando este cambio con fuerza, demostrando que la lengua no separa, sino que une:

  • Oques Grasses (catalán): Esta banda catalana ha alcanzado un estatus casi mítico. Recientemente anunciaron cuatro conciertos de despedida en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona, con 220.000 entradas agotadas. Su éxito es tan grande que se les compara con artistas internacionales como Coldplay y Bruce Springsteen.
  • ZETAK (euskera): Liderado por Pello Reparaz, este proyecto de pop electrónico en euskera ha sido una revolución. Su último gran hito: agotaron las 40.000 entradas de San Mamés (Bilbao) en unas pocas horas, para un show en euskera. Incluso anunciaron una segunda fecha en el mismo estadio, algo sin precedentes para un grupo en euskera. Su espectáculo, “Mitoaroa”, combina música con escenografía teatral, mitología vasca y producción ambiciosa.
  • En Tol Sarmiento – ETS (euskera): Este grupo, formado por amigos de un pueblo pequeño, lleva años haciendo música en euskera. Su éxito ha sido tan grande que llenan pabellones: han vendido 45.000 entradas en el Bizkaia Arena y agotaron también mil entradas para su concierto en el Movistar Arena de Madrid con mucha antelación.
  • La Fúmiga (valenciano): Banda valenciana que mezcla viento y percusión al estilo de las “brass bands”, con canciones en valenciano. Su propuesta es energética, muy vinculada con festivales y con una base de fans fiel que reivindica la cultura valenciana a través de la música.
  • Obrint Pas (valenciano): Un clásico con historia: mezcla rock, ska, reggae y folk, con letras en valenciano y un claro mensaje social y de reivindicación cultural.
  • Tanxugueiras (gallego): Aunque no han sido mencionadas en los datos concretos de venta de estadios recientes, son uno de los grupos más representativos de la música en gallego. Su fusión de tradición (pandereta, canto) con ritmos modernos las ha convertido en embajadoras de la cultura gallega contemporánea.

Desde un punto de vista de marketing cultural (cuidado con este concepto tan potente), la explosión de estas bandas representa una estrategia poderosa: conectar con un público que busca algo más que entretenimiento, busca sentido de pertenencia. Estas son algunas de las razones por las que los promotores se están volcando en este tipo de proyectos:

  • Autenticidad y diferenciación: En un mercado saturado, lo local importa. Las bandas que cantan en lenguas cooficiales aportan una identidad única que no solo les distingue, sino que genera orgullo entre su comunidad.
  • Experiencia inmersiva: Espectáculos como los de Zetak son experiencias teatralizadas que combinan música, lenguaje, historia y escenografía inmersiva (por ejemplo, “Mitoaroa” usa elementos de mitología vasca). Esto permite justificar precios más altos y crear eventos memorables.
  • Viralidad cultural: Las lenguas minoritarias generan un factor de curiosidad. YouTube, redes sociales y plataformas de streaming ayudan a que estos artistas tengan alcance nacional — incluso internacional — más allá de su público local.
  • Mercado joven y comprometido: Muchos seguidores de estos grupos son jóvenes interesados en reivindicaciones culturales, sociales y lingüísticas. No solo van a los conciertos: consumen su merch, comparten en redes, crean comunidad.

La música en catalán, euskera, valenciano y gallego… ¿moda pasajera?

El crecimiento de la música en catalán, euskera, valenciano y gallego no es una moda pasajera: es un movimiento que combina identidad cultural, propuesta artística y estrategia de marketing sólida. Grupos como Oques Grasses, ZETAK, ETS, La Fúmiga, Obrint Pas o Tanxugueiras demuestran que es posible llenar estadios, generar comunidad y tener éxito comercial sin renunciar a la lengua propia.

Para marcas, sellos y promotores, este es un terreno fértil: apoyar esta escena no es solo una apuesta estética o ideológica, es una vía para conectar con un público comprometido y participar en una narrativa cultural poderosa. En un momento donde lo “auténtico” es cada vez más valorado, la música en lenguas cooficiales ha pasado de la periferia al centro del escenario.

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