¿Estarías dispuesto a comprar recuerdos?

¿Alguna vez te has preguntado porque el Beetle, comúnmente conocido como “escarabajo” ha aumentado sus ventas en los últimos años? En esta ocasión, Yaiza González nos deja una reflexión muy interesante sobre los recuerdos, la nostalgia y todos sus matices relacionados.

Es muy típico observar en diferentes contextos y formas la cantidad de anuncios publicitarios en los que el tema principal gira en torno a épocas pasadas, a momentos donde, nosotros como público y consumistas, nos vemos viajando atrás en el tiempo y reviviendo momentos de nuestra infancia o adolescencia.

“La memoria no es como una cámara de vídeo, sino que edita cada escena para crear una historia que encaje en el presente”, indica Bridge

¿Cómo son esos recuerdos o emociones cuando piensas en tu infancia?

Como decía Freud (padre del psicoanálisis); “Todos nuestros recuerdos infantiles conscientes nos muestran los primeros años de nuestra existencia, no como fueron, sino como nos parecieron al evocarlos luego, en épocas posteriores”.

Nuestra memoria no es fidedigna, sino que se modifica constantemente. Cada vez que evocamos un recuerdo, este “pasa por un periodo lábil en el que es susceptible de ser modificado con relación a nuevos acontecimientos” y de forma inconsciente, con el objetivo de que “nos sea mas provechoso para el futuro”.

¿Y porque nuestra mente realiza tales modificaciones? Porque en lo referente a las imágenes de nosotros mismos o de nuestros seres queridos, la memoria tiende a mentirnos en el sentido de la benevolencia, es decir, una visión buena de nosotros mismos o del resto. Y esto no es de extrañar, porque todos necesitamos conservar o crear cimientos positivos en que basar las representaciones buenas de nosotros mismos y de los seres a quienes amamos. Ello nos dotará de sensaciones de autoestima y confianza.

Como consumidores, ¿nos vendemos al marketing?

La publicidad y los anuncios crean y diseñan con el fin de hacernos sentir. Es posible sentir entonces nostalgia, ya no de algo que ocurrió́, sino de la ilusión que uno tuvo de que hubiese ocurrido.

Lo lejano lo percibimos mejor de lo que fue. Tendemos a evocar los recuerdos agradables y eliminar aquellos que causan sufrimiento, por lo que si las marcas consiguen hacer que las personas nos emocionemos o lleguemos a recordar algún momento del pasado, habrán conseguido que realicemos una asociación entre ese producto o bien, con ese recuerdo que casi seguro será́ bueno.

NOSTALGIA

BOYM -2001

“La nostalgia más que un intento de transportarte al pasado pretende recuperar un espíritu o estado de ánimo de un tiempo anterior”

La neurociencia nos va descubriendo una información cualitativa muy reveladora. El neuromarketing se encarga de utilizarla.

¿Estarás dispuesto a gastar más dinero cuando sientes esa emoción?

El Dr. Constantino Sedikides, en la Universidad de Southampton, ha descubierto que la nostalgia puede “contrarrestar la soledad, el aburrimiento y la ansiedad.” “Hace que la gente sea más generosa con los extraños y más tolerantes con los extranjeros”.

De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Consumer Research en 2014, los consumidores están dispuestos a gastar más cuando se sienten nostálgicos. La gente es más propensa a pagar por productos y servicios capaces de recrear los sentimientos de seguridad y tranquilidad con los que se identifican las épocas pasadas, y este efecto se amplifica sobre todo en las fases de incertidumbre política y económica.

En época de crisis, lo más recurrente es viajar a los good old days, los buenos tiempos que nos invaden de nostalgia cuando algo nos invita a recordarlos. Se trata de un pasado idealizado que en ocasiones nunca existió́. Y es en este contexto donde la guerra de precios es brutal, y la única estrategia para conseguir incrementarlo es añadir valor al producto, atraer la atención del consumidor, emocionarlo, y humanizar las marcas.

“Vivimos en un mundo donde todo es novedad, lo que causa desconcierto y a la vez parece que siempre nos están engañando. También por eso, el pasado gusta; porque transmite confianza” Miguel Bielsa, diseñador gráfico y fundador del Estudio Miquel.

Vamos a verlo de manera clara con el siguiente ejemplo. El turrón Shuchard y sus campañas publicitarias a lo largo de estos años;

¿Qué te evocan estas tres imágenes?

FAMILIA

En 2016, con el eslogan “deja salir al niño que llevas dentro” pretenden llevar nuestra mente hasta la infancia, teletransportándonos a las imágenes de nuestra niñez, añorando esos tiempos. Recordar la ilusión por la navidad y todo lo que ello conlleva.

En 2017 se viralizó por el uso de la palabra “Abuelos”, en el centro del packaging. Pretenden evocarnos el amor hacia ellos y en el escalón más profundo, pensar en ellos. Además, destaca la idea de “clásico” para recordarnos que es el turrón de siempre, de confianza.

En 2021, la marca recalca: ” Lo más importante en Navidad es disfrutar con la familia. Y especialmente en un año tan complejo como el que hemos vivido, en el que las cosas verdaderamente importantes de la vida, como pasar tiempo con nuestros seres queridos, se han visto revalorizadas a la luz de la pandemia.”

Sabemos que nuestras experiencias o ideas se codifican mejor en nuestra memoria si van ligadas a una carga emocional, sea positiva o negativa. Es por ellos que si las marcas crean en nosotros un estado emocional significativo, cuando vayamos al supermercado tengamos una predisposición positiva a comprarla por los recuerdos de esta gracias a las emociones creadas.

¿Y a quién van dirigidas estas campañas?

Generaciones nacidas entre los 80 y los 90, que actualmente son consumidores potentes. De acuerdo con Deloitte, esta generación conformará en 2025 el 75% de la fuerza laboral del mundo. “Lo retro genera comunidad para quien se siente identificado con los iconos de cierta época”, mantiene Alard, “pero para la gente joven se puede convertir en algo nuevo, con lo cual puedes estar tocando dos tipos de target a la vez “

Ahora bien, toda esta estrategia, funciona tanto en el desarrollo de nuevos productos que beben del pasado, como a través del rescate y revisión de artículos de antaño que tuvieron éxito o campañas publicitarias que explotan recursos sonoros y visuales icónicos. A quien no se le ha escapado una sonrisa, incluso algún movimiento de baile, al escuchar algunas canciones de su juventud como I want to break free – Queen- o Livin ́ on a Prayer – Bon Jovi -.

videoclip Queen

Estas canciones nos devuelven el sabor de un pasado que pensábamos enterrado, es como rejuvenecer y viajar hacia esos maravillosos recuerdos.

1984
LA CANCIÓN SE CONVIRTIÓ EN UN HIMNO DE LIBERACIÓN PARA EL LÍDER NELSON MANDELA. ADEMÁS FUE RECIBIDO COMO UN HIMNO DE LIBERACIÓN POR LAS MINORÍAS SEXUALES Y POR PAÍSES DEL TERCER MUNDO EN PLENA OPRESIÓN POLÍTICA.

Para que un objeto, un logotipo, un estilo o una canción sean capaces de tocar las fibras más sensibles del consumidor es necesario que su uso haya trascendido y sean capaces de generar un valor añadido. Contar con esta antigüedad, según los expertos consultados, hace que sus productos tengan un fuerte vínculo emocional con los clientes que lo han utilizado en el pasado, ya que a fin de cuentas se busca revivirlo.

break free with a coke

Un ejemplo de lo que acabamos de nombrar lo podemos ver con la marca Coca-Cola, que realizó un spot publicitario con la canción I Want to break free. En él, un venerable abuelo descubre un nuevo mundo de posibilidades tras saborear la bebida sin azúcar y se lanza al ritmo de Queen y la inconmensurable voz de Mercury a probar lo que le quedaba por hacer.

¿Y qué pasa con ese Volkswagen Beetle que veíamos al principio? Pues para muchas personas representa un icono hacia sus años de juventud, donde soñaban con poder conducirlo y lucirlo. Es por ello, que, gracias a la publicidad de la marca durante estos años, el Beetle ha sabido jugar con nuestras emociones, reinventándose y aumentando sus ventas. Ha hecho que lo que creíamos un sueño o algo fuera de nuestro alcance, en la actualidad y con un nivel económico más elevado, ahora sea una realidad.

father and sun

Entonces, ¿compramos recuerdos? En definitiva, nos gusta sentiros nostálgicos y estamos dispuestos a pagar para que nos recuerden un pasado que hemos transformado para idealizarlo.

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FreeWater, la marca de agua sin marca que es una plataforma publicitaria

Hay algo que me gusta decir en mis clases: “las marcas competimos por llamar la atención”. Cada marca intenta gritar más fuerte que el de al lado y donde las marcas parecen estar presentes en absolutamente todo, aparece una propuesta que rompe el guión: FreeWater, un producto sin marca que vive, crece y se distribuye gracias a la publicidad que pagan otros.

Este modelo, simple en apariencia pero muy poderoso en su concepto, nos invita a repensar la forma en que consumimos y la manera en la que las marcas llegan a las personas. En este artículo de hoy vamos a explorar qué lo hace tan especial, por qué resulta atractivo para anunciantes y consumidores, y qué lecciones de marketing podemos extraer.

FreeWater (ver su web) parte de una idea tan directa como sorprendente: el agua no cuesta nada para el consumidor porque el envase está pagado por anuncios impresos. Así, cada botella o lata funciona como un pequeño soporte publicitario que llega a manos de miles de personas sin que el público final tenga que pagar por ella.

Es decir, sí, el envase se convierte en un medio, igual que un anuncio en redes sociales, una valla o un vídeo. La diferencia es que, en lugar de interrumpir la experiencia del usuario, la acompaña: beber agua es una acción cotidiana, constante y sin fricción.

Un producto sin marca presente, pero con mucho valor añadido

Lo curioso es que FreeWater no busca desarrollar una marca como podemos pensar de primeras. No invierte en construir una identidad visual compleja, ni en campañas de posicionamiento emocional. Su “marca” es precisamente ser un producto sin marca, al servicio de, valga la redundancia, las marcas que se anuncian en él.

Esta ausencia de identidad propia es, paradójicamente, su mayor identidad. FreeWater no compite con el resto de aguas del mercado; juega en otra categoría, se han inventado su propio océano azul. No intenta convencer al consumidor de que su agua sabe mejor o proviene de un manantial más puro: su argumento es que es gratis y que, además, cada unidad sirve de plataforma publicitaria.

Si lo pensamos, es una idea muy alineada con las tendencias actuales: el consumidor está cansado de la saturación publicitaria, pero no está cansado de recibir cosas útiles (y gratis). Y pocas cosas son tan útiles como una botella de agua cuando tienes sed, sí, y gratis.

Un beneficio doble: impacto social y modelo sostenible

Otro aspecto muy atractivo es que el modelo no solo favorece a las marcas y al consumidor, sino que también puede generar un impacto positivo. La marca dona una parte de los ingresos a causas sociales, lo que convierte cada botella en un pequeño gesto solidario.

Y no solo eso:

  • Los envases son más sostenibles (por ejemplo, aluminio reciclable).
  • Se reduce el incentivo a usar plástico de un solo uso comprado.
  • Se crea un ciclo donde la publicidad financia un bien esencial.

Pero, ¿qué haría interesante para una marca anunciarse en un producto de consumo gratuito? Podemos destacar 3 aspectos clave:

1. La atención está garantizada

El usuario no está haciendo scroll, no está saltando anuncios, no está pasando de largo. Está sosteniendo el envase en su mano. Esa proximidad y ese tiempo de exposición son difíciles de obtener en cualquier otro formato.

2. Un alcance físico y directo

La publicidad digital es esencial, pero cada vez es más volátil y está más competida. Muy saturada. Un anuncio en un envase gratuito llega directamente a la calle, a eventos, a universidades, a oficinas. Se mueve con la persona, viaja con ella, incluso puede aparecer en fotos o vídeos de manera natural.

3. Asociación positiva

Hay una percepción emocional interesante: cuando recibes algo gratis, la sensación hacia aquello que lo hizo posible suele ser positiva. Las marcas que se anuncian en FreeWater no interrumpen: regalan.

Una idea que abre puertas a nuevas categorías

Si una botella de agua puede financiarse por publicidad, ¿por qué no otros productos cotidianos? El modelo abre una conversación interesante:

  • Bebidas gratuitas financiadas por anuncios
  • Snacks gratuitos
  • Cuadernos o material escolar patrocinado
  • Artículos de higiene personal
  • Transporte o servicios básicos subsidiados por marcas

De hecho, varios mercados ya exploran estos conceptos. FreeWater solo es el inicio de una tendencia de productos que no dependen del consumidor, sino del valor publicitario que generan y también de la distribución.

Recuerda, FreeWater representa una idea muy poderosa: la posibilidad de que los productos esenciales no tengan que costar dinero al consumidor. La publicidad, bien utilizada, puede financiar gran parte del consumo diario sin generar saturación ni rechazo.

Para las marcas, es una oportunidad de conectar de una forma única. Para los consumidores, una manera de ahorrar y acceder a un producto básico. Y para el marketing, un recordatorio de que la innovación no siempre está en lo digital: a veces, la revolución viene en forma de una botella de agua.

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El boom de la música en lenguas cooficiales: de lo local a llenar estadios

En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno muy potente en la escena musical española: la música en catalán, euskera, valenciano y gallego ya no es un nicho, sino una auténtica tendencia mainstream. Hace unos días leía la noticia de que bandas y artistas que cantan en estas lenguas están llenando estadios, agotando entradas y conquistando a públicos de toda España. Vivimos en un “boom lingüístico” que se ha convertido también en una estrategia cultural y de marketing con mucho peso.

¿Por qué crece la música en lenguas cooficiales?

Parte de este auge se explica por un renovado interés en las raíces culturales y lingüísticas. En un mundo cada vez más globalizado, muchas personas conectan con aquello que les representa localmente. Al mismo tiempo, los promotores y agentes musicales están aprovechando esa autenticidad para diferenciar sus festivales y propuestas.

Las cifras lo corroboran: la industria de la música en directo en Cataluña, por ejemplo, ha crecido de forma notable. Según datos del sector, el mercado catalán del directo generó 242 millones de euros en 2024, un 21 % más que el año anterior. Aunque algunos analistas alertan que la proporción de música estrictamente en catalán en festivales todavía no ha crecido al mismo ritmo que el mercado global, el interés por los artistas que provienen del ámbito catalanohablante se ha disparado.

Estos son los artistas que lideran la revolución lingüística

Algunos grupos están liderando este cambio con fuerza, demostrando que la lengua no separa, sino que une:

  • Oques Grasses (catalán): Esta banda catalana ha alcanzado un estatus casi mítico. Recientemente anunciaron cuatro conciertos de despedida en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona, con 220.000 entradas agotadas. Su éxito es tan grande que se les compara con artistas internacionales como Coldplay y Bruce Springsteen.
  • ZETAK (euskera): Liderado por Pello Reparaz, este proyecto de pop electrónico en euskera ha sido una revolución. Su último gran hito: agotaron las 40.000 entradas de San Mamés (Bilbao) en unas pocas horas, para un show en euskera. Incluso anunciaron una segunda fecha en el mismo estadio, algo sin precedentes para un grupo en euskera. Su espectáculo, “Mitoaroa”, combina música con escenografía teatral, mitología vasca y producción ambiciosa.
  • En Tol Sarmiento – ETS (euskera): Este grupo, formado por amigos de un pueblo pequeño, lleva años haciendo música en euskera. Su éxito ha sido tan grande que llenan pabellones: han vendido 45.000 entradas en el Bizkaia Arena y agotaron también mil entradas para su concierto en el Movistar Arena de Madrid con mucha antelación.
  • La Fúmiga (valenciano): Banda valenciana que mezcla viento y percusión al estilo de las “brass bands”, con canciones en valenciano. Su propuesta es energética, muy vinculada con festivales y con una base de fans fiel que reivindica la cultura valenciana a través de la música.
  • Obrint Pas (valenciano): Un clásico con historia: mezcla rock, ska, reggae y folk, con letras en valenciano y un claro mensaje social y de reivindicación cultural.
  • Tanxugueiras (gallego): Aunque no han sido mencionadas en los datos concretos de venta de estadios recientes, son uno de los grupos más representativos de la música en gallego. Su fusión de tradición (pandereta, canto) con ritmos modernos las ha convertido en embajadoras de la cultura gallega contemporánea.

Desde un punto de vista de marketing cultural (cuidado con este concepto tan potente), la explosión de estas bandas representa una estrategia poderosa: conectar con un público que busca algo más que entretenimiento, busca sentido de pertenencia. Estas son algunas de las razones por las que los promotores se están volcando en este tipo de proyectos:

  • Autenticidad y diferenciación: En un mercado saturado, lo local importa. Las bandas que cantan en lenguas cooficiales aportan una identidad única que no solo les distingue, sino que genera orgullo entre su comunidad.
  • Experiencia inmersiva: Espectáculos como los de Zetak son experiencias teatralizadas que combinan música, lenguaje, historia y escenografía inmersiva (por ejemplo, “Mitoaroa” usa elementos de mitología vasca). Esto permite justificar precios más altos y crear eventos memorables.
  • Viralidad cultural: Las lenguas minoritarias generan un factor de curiosidad. YouTube, redes sociales y plataformas de streaming ayudan a que estos artistas tengan alcance nacional — incluso internacional — más allá de su público local.
  • Mercado joven y comprometido: Muchos seguidores de estos grupos son jóvenes interesados en reivindicaciones culturales, sociales y lingüísticas. No solo van a los conciertos: consumen su merch, comparten en redes, crean comunidad.

La música en catalán, euskera, valenciano y gallego… ¿moda pasajera?

El crecimiento de la música en catalán, euskera, valenciano y gallego no es una moda pasajera: es un movimiento que combina identidad cultural, propuesta artística y estrategia de marketing sólida. Grupos como Oques Grasses, ZETAK, ETS, La Fúmiga, Obrint Pas o Tanxugueiras demuestran que es posible llenar estadios, generar comunidad y tener éxito comercial sin renunciar a la lengua propia.

Para marcas, sellos y promotores, este es un terreno fértil: apoyar esta escena no es solo una apuesta estética o ideológica, es una vía para conectar con un público comprometido y participar en una narrativa cultural poderosa. En un momento donde lo “auténtico” es cada vez más valorado, la música en lenguas cooficiales ha pasado de la periferia al centro del escenario.

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