La creatividad de las bebidas vegetales para no llamarlas leche

Cuando contemplamos un mercado que se abre y se ramifica en múltiples opciones, las cuáles nunca antes se habían dado, ocurren circunstancias proclives para la creatividad. Es el caso de la leche y sus sustitutivos a base de ingredientes vegetales que no pueden denominarse como leche debido a diferentes normativas.

Al principio, todas estas bebidas alternativas se denominaban como “leche vegetal”, pero la legislación actuó y prohibió el uso de esa palabra “leche” para proteger al mercado productor de lácteos. De ahí llegó una explosión de creatividad que llama poderosamente la atención de un público que ama divertirse. Porque, además, este tipo de productos tan novedosos buscan conectar a través de un lenguaje joven, fresco y divertido. Algo que se extiende desde las bebidas vegetales hasta los productos veganos de cualquier ámbito.

La creatividad es clave para llamar leche a lo que no lo es

Y así, echando mano del ingenio, muchas marcas de bebidas vegetales utilizan creativos juegos de palabras para llamar la atención y dar un golpe encima de la mesa. Aunque, también es cierto y cabe mencionarlo, en algunas ocasiones se puede llevar al error o al equívoco por parte del consumidor. Es un entorno delicado, pero al jugar con palabras y conceptos relacionados, la equivocación puede aparecer.

Bebida vegetal Yosoy

Un ejemplo, sutil, pero que ilustra perfectamente esto es el caso de Yosoy, la bebida de avena. Este producto utiliza la palabra leche enmascarada con un asterísco: “mejoramos para seguir siendo la mejor l*che de avena”.

bebida vegetal yosoy

Bebida vegetal Ni Mu

Otros casos son las creatividades de las marcas blancas de muchas cadenas de supermercados. Pasa con la bebida vegetal de Lidl denominada Ni Mu. La verdad, es muy original y, personalmente, su creatividad me ha cautivado. En verdad su envase dice tal que así: “blanco y en botella, pero tú: ni mu”. Buenísimo, como todo lo que hace Lidl.

bebida vegetal Ni Mu

Bebida vegetal Not M*lk

Jugar con el idioma también es un buen recurso. El caso de la bebida vegetal de Alpro es un buen ejemplo. Ellos utilizan la negativa, “no es leche”, pero inglés: “not m*ilk”, que viene a significar obviamente que no es leche, pero al contener la palabra leche ya está haciendo referencia. Realmente, la frase al completo es: “sshhh… this is not m*ilk”.

bebida vegetal not milk

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FreeWater, la marca de agua sin marca que es una plataforma publicitaria

Hay algo que me gusta decir en mis clases: “las marcas competimos por llamar la atención”. Cada marca intenta gritar más fuerte que el de al lado y donde las marcas parecen estar presentes en absolutamente todo, aparece una propuesta que rompe el guión: FreeWater, un producto sin marca que vive, crece y se distribuye gracias a la publicidad que pagan otros.

Este modelo, simple en apariencia pero muy poderoso en su concepto, nos invita a repensar la forma en que consumimos y la manera en la que las marcas llegan a las personas. En este artículo de hoy vamos a explorar qué lo hace tan especial, por qué resulta atractivo para anunciantes y consumidores, y qué lecciones de marketing podemos extraer.

FreeWater (ver su web) parte de una idea tan directa como sorprendente: el agua no cuesta nada para el consumidor porque el envase está pagado por anuncios impresos. Así, cada botella o lata funciona como un pequeño soporte publicitario que llega a manos de miles de personas sin que el público final tenga que pagar por ella.

Es decir, sí, el envase se convierte en un medio, igual que un anuncio en redes sociales, una valla o un vídeo. La diferencia es que, en lugar de interrumpir la experiencia del usuario, la acompaña: beber agua es una acción cotidiana, constante y sin fricción.

Un producto sin marca presente, pero con mucho valor añadido

Lo curioso es que FreeWater no busca desarrollar una marca como podemos pensar de primeras. No invierte en construir una identidad visual compleja, ni en campañas de posicionamiento emocional. Su “marca” es precisamente ser un producto sin marca, al servicio de, valga la redundancia, las marcas que se anuncian en él.

Esta ausencia de identidad propia es, paradójicamente, su mayor identidad. FreeWater no compite con el resto de aguas del mercado; juega en otra categoría, se han inventado su propio océano azul. No intenta convencer al consumidor de que su agua sabe mejor o proviene de un manantial más puro: su argumento es que es gratis y que, además, cada unidad sirve de plataforma publicitaria.

Si lo pensamos, es una idea muy alineada con las tendencias actuales: el consumidor está cansado de la saturación publicitaria, pero no está cansado de recibir cosas útiles (y gratis). Y pocas cosas son tan útiles como una botella de agua cuando tienes sed, sí, y gratis.

Un beneficio doble: impacto social y modelo sostenible

Otro aspecto muy atractivo es que el modelo no solo favorece a las marcas y al consumidor, sino que también puede generar un impacto positivo. La marca dona una parte de los ingresos a causas sociales, lo que convierte cada botella en un pequeño gesto solidario.

Y no solo eso:

  • Los envases son más sostenibles (por ejemplo, aluminio reciclable).
  • Se reduce el incentivo a usar plástico de un solo uso comprado.
  • Se crea un ciclo donde la publicidad financia un bien esencial.

Pero, ¿qué haría interesante para una marca anunciarse en un producto de consumo gratuito? Podemos destacar 3 aspectos clave:

1. La atención está garantizada

El usuario no está haciendo scroll, no está saltando anuncios, no está pasando de largo. Está sosteniendo el envase en su mano. Esa proximidad y ese tiempo de exposición son difíciles de obtener en cualquier otro formato.

2. Un alcance físico y directo

La publicidad digital es esencial, pero cada vez es más volátil y está más competida. Muy saturada. Un anuncio en un envase gratuito llega directamente a la calle, a eventos, a universidades, a oficinas. Se mueve con la persona, viaja con ella, incluso puede aparecer en fotos o vídeos de manera natural.

3. Asociación positiva

Hay una percepción emocional interesante: cuando recibes algo gratis, la sensación hacia aquello que lo hizo posible suele ser positiva. Las marcas que se anuncian en FreeWater no interrumpen: regalan.

Una idea que abre puertas a nuevas categorías

Si una botella de agua puede financiarse por publicidad, ¿por qué no otros productos cotidianos? El modelo abre una conversación interesante:

  • Bebidas gratuitas financiadas por anuncios
  • Snacks gratuitos
  • Cuadernos o material escolar patrocinado
  • Artículos de higiene personal
  • Transporte o servicios básicos subsidiados por marcas

De hecho, varios mercados ya exploran estos conceptos. FreeWater solo es el inicio de una tendencia de productos que no dependen del consumidor, sino del valor publicitario que generan y también de la distribución.

Recuerda, FreeWater representa una idea muy poderosa: la posibilidad de que los productos esenciales no tengan que costar dinero al consumidor. La publicidad, bien utilizada, puede financiar gran parte del consumo diario sin generar saturación ni rechazo.

Para las marcas, es una oportunidad de conectar de una forma única. Para los consumidores, una manera de ahorrar y acceder a un producto básico. Y para el marketing, un recordatorio de que la innovación no siempre está en lo digital: a veces, la revolución viene en forma de una botella de agua.

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El boom de la música en lenguas cooficiales: de lo local a llenar estadios

En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno muy potente en la escena musical española: la música en catalán, euskera, valenciano y gallego ya no es un nicho, sino una auténtica tendencia mainstream. Hace unos días leía la noticia de que bandas y artistas que cantan en estas lenguas están llenando estadios, agotando entradas y conquistando a públicos de toda España. Vivimos en un “boom lingüístico” que se ha convertido también en una estrategia cultural y de marketing con mucho peso.

¿Por qué crece la música en lenguas cooficiales?

Parte de este auge se explica por un renovado interés en las raíces culturales y lingüísticas. En un mundo cada vez más globalizado, muchas personas conectan con aquello que les representa localmente. Al mismo tiempo, los promotores y agentes musicales están aprovechando esa autenticidad para diferenciar sus festivales y propuestas.

Las cifras lo corroboran: la industria de la música en directo en Cataluña, por ejemplo, ha crecido de forma notable. Según datos del sector, el mercado catalán del directo generó 242 millones de euros en 2024, un 21 % más que el año anterior. Aunque algunos analistas alertan que la proporción de música estrictamente en catalán en festivales todavía no ha crecido al mismo ritmo que el mercado global, el interés por los artistas que provienen del ámbito catalanohablante se ha disparado.

Estos son los artistas que lideran la revolución lingüística

Algunos grupos están liderando este cambio con fuerza, demostrando que la lengua no separa, sino que une:

  • Oques Grasses (catalán): Esta banda catalana ha alcanzado un estatus casi mítico. Recientemente anunciaron cuatro conciertos de despedida en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona, con 220.000 entradas agotadas. Su éxito es tan grande que se les compara con artistas internacionales como Coldplay y Bruce Springsteen.
  • ZETAK (euskera): Liderado por Pello Reparaz, este proyecto de pop electrónico en euskera ha sido una revolución. Su último gran hito: agotaron las 40.000 entradas de San Mamés (Bilbao) en unas pocas horas, para un show en euskera. Incluso anunciaron una segunda fecha en el mismo estadio, algo sin precedentes para un grupo en euskera. Su espectáculo, “Mitoaroa”, combina música con escenografía teatral, mitología vasca y producción ambiciosa.
  • En Tol Sarmiento – ETS (euskera): Este grupo, formado por amigos de un pueblo pequeño, lleva años haciendo música en euskera. Su éxito ha sido tan grande que llenan pabellones: han vendido 45.000 entradas en el Bizkaia Arena y agotaron también mil entradas para su concierto en el Movistar Arena de Madrid con mucha antelación.
  • La Fúmiga (valenciano): Banda valenciana que mezcla viento y percusión al estilo de las “brass bands”, con canciones en valenciano. Su propuesta es energética, muy vinculada con festivales y con una base de fans fiel que reivindica la cultura valenciana a través de la música.
  • Obrint Pas (valenciano): Un clásico con historia: mezcla rock, ska, reggae y folk, con letras en valenciano y un claro mensaje social y de reivindicación cultural.
  • Tanxugueiras (gallego): Aunque no han sido mencionadas en los datos concretos de venta de estadios recientes, son uno de los grupos más representativos de la música en gallego. Su fusión de tradición (pandereta, canto) con ritmos modernos las ha convertido en embajadoras de la cultura gallega contemporánea.

Desde un punto de vista de marketing cultural (cuidado con este concepto tan potente), la explosión de estas bandas representa una estrategia poderosa: conectar con un público que busca algo más que entretenimiento, busca sentido de pertenencia. Estas son algunas de las razones por las que los promotores se están volcando en este tipo de proyectos:

  • Autenticidad y diferenciación: En un mercado saturado, lo local importa. Las bandas que cantan en lenguas cooficiales aportan una identidad única que no solo les distingue, sino que genera orgullo entre su comunidad.
  • Experiencia inmersiva: Espectáculos como los de Zetak son experiencias teatralizadas que combinan música, lenguaje, historia y escenografía inmersiva (por ejemplo, “Mitoaroa” usa elementos de mitología vasca). Esto permite justificar precios más altos y crear eventos memorables.
  • Viralidad cultural: Las lenguas minoritarias generan un factor de curiosidad. YouTube, redes sociales y plataformas de streaming ayudan a que estos artistas tengan alcance nacional — incluso internacional — más allá de su público local.
  • Mercado joven y comprometido: Muchos seguidores de estos grupos son jóvenes interesados en reivindicaciones culturales, sociales y lingüísticas. No solo van a los conciertos: consumen su merch, comparten en redes, crean comunidad.

La música en catalán, euskera, valenciano y gallego… ¿moda pasajera?

El crecimiento de la música en catalán, euskera, valenciano y gallego no es una moda pasajera: es un movimiento que combina identidad cultural, propuesta artística y estrategia de marketing sólida. Grupos como Oques Grasses, ZETAK, ETS, La Fúmiga, Obrint Pas o Tanxugueiras demuestran que es posible llenar estadios, generar comunidad y tener éxito comercial sin renunciar a la lengua propia.

Para marcas, sellos y promotores, este es un terreno fértil: apoyar esta escena no es solo una apuesta estética o ideológica, es una vía para conectar con un público comprometido y participar en una narrativa cultural poderosa. En un momento donde lo “auténtico” es cada vez más valorado, la música en lenguas cooficiales ha pasado de la periferia al centro del escenario.

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