En todo lo que rodea al marketing vemos y escuchamos como cada día nace un término nuevo, complejo y que no todos entendemos del todo bien, o por lo menos, de la misma manera.

Al parecer, esto sería un problema porque alguien pensará que nos costará entendernos en una misma jerga, pero si analizamos y piensas detenidamente, no es del todo negativo, al contrario, es lo bonito del libre pensamiento y de la interpretación de cada cuál. Eso sí, siempre y cuando se haga un uso en la línea correcta.

Y dicho esto, seguro que muchos de vosotros habéis escuchado últimamente el término “insight“, término que no nos queda demasiado claro todavía y que pienso que pasará mucho tiempo para que exista una acepción recogida unánimemente por todos.

Por eso hoy, os quiero dejar mi particular visión y definición de este término marketiniano que tan potente es y que bueno, bien se merece un post puesto que forma parte activa de este blog.

Cuando hablo de insights, hablo del momento de descubrir una “verdad absoluta”, algo que está ahí fuera, en la calle, en el entorno próximo y alejado de la marca, pero que servirá para encaminar la nueva estrategia o campaña de la misma, alineada con lo que realmente es importante para el consumidor.

Es descubrir algo que siempre ha estado ahí y que nadie hasta el momento lo ha visto con los ojos apropiados para sacarle un rendimiento estratégico. Es el momento del “ajá!!”.

No es nada nuevo, no es inventar nada, es una revelación.

Por eso considero tan importante y tan fundamental el estar continuamente observando el entorno, observando a las personas, observando el comportamiento y las tendencias. Seguiré insistiendo. Es vital.

Esa es mi personal definición de insight, un término que escuchamos joven pero que no tiene nada de nuevo. Ha estado siempre con nosotros, falta saber el cómo. El cómo utilizarlo.

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